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Agroecología, una manera de romper cadenas
Por AYDA ARDILA C. (*)
Barcelona

Parece que la controvertida frase "todo tiempo pasado fue mejor", diera respuesta a la crisis de la agricultura moderna, colmada de plaguicidas que afectan al medio ambiente y van en detrimento de la salud humana. Hay 29 millones de unidades familiares en el mundo que han adaptado estrategias agroecológicas, que si bien es un número reducido, puede ser un elemento esperanzador para los pequeños campesinos de los países en vía de desarrollo.

Estrategias de antaño, que hoy se recuperan para hacer frente a los 42 millones de hectáreas de cultivos transgénicos, 70 por ciento en Estados Unidos, que se expanden sin freno por el mundo. Quienes defienden este sistema de producción libre de químicos, saben que la tarea no es fácil y que la única forma de parar el avance de los transgénicos está en manos del consumidor que decidirá qué hacer y a quién comprar.

Bajo estos preceptos, se están desarrollando múltiples investigaciones. Una de ellas consiste en diseñar sistemas agrícolas diversificados que fomenten condiciones ambientales y de hábitat que favorezcan a los enemigos naturales de plagas, con lo que se pretende optimizar el control natural en los agroecosistemas. La abanderada de este trabajo es la colombiana Clara Inés Nicholls, ingeniero agrónomo, PhD. investigadora de la Universidad de California, Berkeley, quien junto al también agrónomo chileno Miguel A. Altieri, estuvieron en días pasados en España compartiendo sus experiencias con agricultores, académicos y personas interesadas en el tema. "La agroecología frente a los desafíos y la crisis de la agricultura moderna" fue el tema de la conferencia que dictaron en Barcelona, destino final de su recorrido.

"La agroecología es una ciencia capaz de dar respuesta a los numerosos problemas de una agricultura productivista que no tiene en cuenta sus consecuencias sobre el medio ambiente, la salud de los consumidores, la dignidad de los agricultores y el futuro de muchas comunidades campesinas", coinciden en afirmar los dos investigadores, cuyos trabajos se han centrado especialmente en América Latina por ser la cuna de los sistemas agrícolas diversificados y autosuficientes que permiten una producción duradera sin depender de insumos externos.

El incremento en la eficiencia de enemigos naturales está basado en policultivos (si son cultivos de pequeña escala), rotaciones (si son cultivos anuales), cultivos de cobertura, y otros más, dependiendo del cultivo que se trabaje. En el caso de policultivos, Nicholls cita como ejemplo el maiz y el frijol como un excelente complemento dado que el frijol proporciona nitrógeno al maíz y el polen del maíz atrae insectos benéficos que controlan las plagas del frijol.

Actualmente, Nicholls y Altieri están investigando cuáles son los cultivos que se pueden asociar y los que incrementan los enemigos naturales, con el fin de obtener una regulación biótica efectiva. Nicholls comenta que en el Valle del Cauca, Colombia, se ha trabajado mucho en control biológico por aumentación, es decir, la cría y liberación masiva de insectos benéficos, con óptimos resultados. Experiencias como ésta o más desarrolladas como en Cuba, Brasil y Chile, demuestran que es posible reducir los pesticidas con este enfoque.

Pero más allá de los resultados de este sistema, lo que proponen Nicholls y Altieri en su investigación es no quedarse en esa sustitución liberando enemigos naturales de la misma forma en que se aplican insecticidas, manteniendo el monocultivo, sino que buscan ir al rediseño del sistema, haciendo no sólo una inoculación de los enemigos naturales sino una conversión total de la finca, como por ejemplo, colocar bordes con flores, rotaciones o franjas, dependiendo de la extensión de la finca; hacer un corredor que quiebre el monocultivo y propicie a los enemigos naturales un hábitat para establecerse y migrar a colonizar las plagas; o usar malezas alrededor del cultivo con buena floración para incrementar la fauna benéfica, que colonice el campo.

Vale aclarar que todos estos son principios que requieren de una investigación local y por tanto, las recomendaciones no obedecen a un principio universal sino que dependen de las características de la zona de cultivo.

Romper dependencias

Hay criticas hacia la sustitucion de insumos químicos por biológicos, porque en muchos casos se mantiene el monocultivo sin que haya diferencia visual; también, porque hay una dependencia dramática del agricultor hacia los proveedores de plaguicidas, su única fuente de información, y porque la conversión inicial tiene costos que el pequeño agricultor no puede asumir. Nicholls sostiene que precisamente, se pretende quebrar esa dependencia para que el sistema se pueda autoregular y el agricultor conozca el ciclo de vida de los insectos y plagas para saber en qué momento hay que hacer una inoculación o un corte., Para ello, manifiesta que hay organizaciones de base y ONG's que están trabajando en el empoderamiento de los agricultores, entrenándolos para que identifiquen los principios agroecológicos, cómo diversificar sus campos, los beneficios, cuáles son los enemigos naturales para que no les teman y eviten su exterminio. "Se está trabajando con líderes de agricultores porque hay más confianza entre ellos mismos; se está haciendo investigación participativa en sus campos, y si son convencionales, se intenta convencerlos para hacer estrategias diferentes con el fin de que observen los resultados y decidan si se convierten; si el campesino acepta, se convertirá en un entrenador de otros agricultores porque existirá más credibilidad".

En cuanto a costos de producción, mientras los agricultores ricos hacen la conversión pensando en el ahorro que les producirá, el pequeño agricultor debe procurar el cambio pensando en el bienestar social que esto le representará a él y su comunidad. De todas maneras, ambos tendrán que esperar de uno a tres años para ver reducidos los costos de producción, cuando se acabe la dependencia de químicos y los beneficios redunden en el medio ambiente y la salud humana.

Nicholls hace alusión al "precio premio", que es el costo adicional al producto orgánico como compensación para el agricultor, pero aquí es donde se centran más criticas, al señalar que estos productos son para una élite porque no todos pueden pagar ese precio premio. "A gran escala eso se podría minimizar, pero se requiere de un esfuerzo porque en la economía local no hay dinero para estos productos, así que la única forma de hacerle entender al agricultor los benefic