La visita de
Kirchner a la Casa Blanca, articulos 1 (para La
Unión Digital)
Las alfombras de la Casa Blanca
Por Fabián Banga
A dos días de la visita de Kirchner
a los Estados Unidos, los diarios locales no dan síntoma de
interés alguno hacia la visita de la comitiva argentina. El
tema no se ha nombrado por ejemplo en el New York Times de hoy ni
en los noticieros con noticias internacionales. Es que hay que entender
que hay otros temas mucho más importantes acaparando la atención
del público. El presidente Kirchner y su gente tendrá
que entender que se los invita no tanto para ofrecer, sino para pedir,
por más delirante que esto parezca. El aislamiento que está
sufriendo Washington sumado al escalonamiento de problemas internacionales,
está requiriendo a la administración del texano una
urgente tanda de nuevos aliados. Hoy en día los veintitantos
países que están respaldando a Washington son en su
mayoría países muy pobres o incapaces de ofrecer ayuda
militar alguna. Los tres grandes aliados tampoco parecen ofrecer mucho
que digamos. Encabezando el grupo está Inglaterra, con un Tony
Blair profundamente debilitado. España en un segundo plano
trata de hacer bulto junto a la Italia de Berlusconi, rodeada de problemas
de credibilidad inclusive en la misma comunidad europea. Hasta por
sus socios y vecinos ha quedado solo Washington; Canadá y México
están indudablemente en otra emisora, cuestionando al imperio
en su política exterior, abierta y tajantemente. Para empeorar
las cosas ahora tenemos a Corea del Norte en un plan atómico
que prevé la producción de media docena de misiles nucleares
en un futuro inmediato, y hasta 10 misiles por año, en un plan
a largo plazo. Muchos analistas hasta están analizando la posibilidad
bélica para detener el escalonamiento que desembocará
en una nueva potencia nuclear, y con actitudes claramente intransigentes
a la voluntad del imperio. Para mal de males está Africa con
países como Liberia, que llena la entrada de la embajada de
USA con cadáveres y protestas; esperando así golpear
duro en los medios de comunicación. La esperanza de los liberianos
y de las Naciones Unidas es que Washington se decida de una vez a
mandar un contingente militar. Pero bueno, habrá muertos pero
allí sí que no hay petróleo.
Por otro lado está la crisis económica
interna norteamericana. Hoy en día los Estados Unidos cuenta
con 10 millones de desocupados, aproximadamente otras 5 millones de
personas trabajando en empleos que están muy por debajo de
su preparación (la típica imagen del ingeniero trabajando
en la volatería de un cine) y una economía muy fuertemente
golpeada que está en su vigésimo mes en resección.
Los recortes a los servicios públicos llegaron a tal punto
que ya no hay más que recortar. Las consecuencias indirectas
a esta realidad de abstinencia lentamente está mostrando sus
consecuencias. En una ciudad como Oakland, que es la décima
parte de Buenos Aires pero uno de los puertos más grandes de
la costa oeste, ya se está reportando hasta cuatro muertes
por semana por balaceras en la vía publica, en los barrios
más carenciados. La policía atada de pies y manos frente
a los recortes, es claro que mucho no puede mejorar esta problemática.
Escuelas y universidades públicas dependientes del estado han
recortado no sólo programas sino hasta clases para poder acomodar
su presupuesto a los recortes. Como es de esperarse, los más
pobres pagan la cuota social ya que las escuelas y universidades privadas,
refugio de la clases con mejor poder adquisitivo, no están
sufriendo el problema de la misma manera. La gente no ve soluciones
a corto plazo. Que los intereses hayan bajado a un numero récord
en 50 años no está activando la economía como
se esperaba. La Casa Blanca lidia con presiones de todo tipo, internas
y externas. Que los noticieros muestren ceremonialmente todos los
días la foto de los tres o cuatro soldados muertos en escaramuzas
en Irak, no ayuda mucho, haciendo que la tensión suba lenta
pero firmemente.
Y de repente el equipo imperial levanta
la cabeza en un partido en el que va perdiendo dos a cero y ve allá
en el banco a la Argentina. Queda claro que no es un país tan
fuerte como Francia, pero es más conocido, más similar
al imperio y más propenso a hacer piruetas cuando le muestran
el hueso que, por ejemplo, la India. Con una clase media dentro de
todo razonable, con un inconfundible liderazgo junto a Brasil en Sudamérica
y sobre todo contando con un ejercito medianamente equipado. no está
mal. No es el ancho de bastos pero es un siete que acerca al 33. El
problema de la Argentina para el imperio es su inestabilidad de todo
tipo. Su beneficio, que está muy necesitada de palmadas en
el hombro. La gente del presidente Kirchner cuando llegue a Washington
no tendrá que esperar mucho, pero sí dejar que hablen
primero. No como se le hizo a Blair que se le metió el tema
de las Malvinas de entrada, una falta de tacto y una muestra de diferencias
innecesarias. La Casa Blanca está mucho más interesada
en la Argentina, con todos los dramas, todos los problemas y todos
los desbarajustes que tenemos, que en el mismo Chile con toda su economía
fríamente calculada. El imperio está absolutamente carente
de aliados sólidos que puedan movilizar tropas y que lideren
debates regionales. Y no hay que olvidar que el MERCOSUR y una Argentina
antineoliberal es un problema para el norte. De alguna forma Washington
está herido duramente por el aislamiento en el que se ha autoubicado
y por los increíbles errores en el campo internacional que
esta administración ha cometido. Plata no saldrá de
aquí para el sur, eso para todos aquí está muy
claro. Estados Unidos quiere aliados para el ALCA y para que ayuden
en sus aventuras halconeras de ocupaciones a troche y moche; y ahí
habrá que ver hasta donde el horizonte del flaco es tan inamoviblemente
sudamericano. Porque las alfombras de la residencia imperial hacen
aflojar hasta los más duros.