Howard
Dean
por
Fabián Banga (22-06-03)
Hace una semana tuve la
oportunidad de leer un articulos en el New Yorker en donde
se hablaba de la candidatura de Howard Dean a las internas del partido
Demócrata. En un párrafo del articulos se transcribía
una frase que Dean mencionó en New York, criticando a Bush
como era de esperar y golpeando a la actual administración
por el lado más débil: el económico. "¿Por
qué alguien quisiera invertir en los Estados Unidos, si nos
comportamos como se comporta la Argentina?", planteaba Dean frente
a una multitud de liberales de clase media en pleno corazón
de New York. Al leer la frase, no sé si me sorprendió
más la mención de nuestro país o el contexto
en el que lo ponía. Es duro, pero la conexión de nuestro
territorio con el tango ya no es exclusiva. No deja de ser ejemplo
útil, ni siquiera en una interna Demócrata, la deuda
abultada en el festín neoliberal adobado con champaña
y pizza de los 90's, que se remonta a los 100.000 millones y que
para colmo se encuentra asociada a los impredecibles ruedos "sin
luz de giro" que la Argentina suele dar, citando la opinión
del canciller Rafael Bielsa en un diario porteño. Pero la
frase esconde otra realidad que compite con la nuestra. Con una
deuda exorbitante y con un sistema de salud en crisis que haría
parecer los problemas del PAMI a un juego de niños, nuestros
vecinos del norte poco pueden salir a aconsejar al mundo como administrar
sus economías. Ni que hablar de las armas de destrucción
masivas irakíes que no aparecen, proyectando las políticas
exteriores del imperio a un descreimiento y demérito lamentable.
Por esto, no me canso de
desmitificar esa fascinación que nuestra prensa local tiene
por las realidades del norte. Una cosa es prestar atención
a una gran potencia política y económica, y otra muy
distinta es babearse frente a la cultura americana. Hasta tal punto
llega el desconocimiento y el baboseo, que uno llega leer ridiculeces
basadas en datos tomados fuera de contexto que llegan a generar
articuloss enormes en diarios nacionales que son muestra de
la decadencia de nuestro propio periodismo. Por ejemplo, un diario
porteño este domingo daba un ejemplo de estos calidoscopios
noticiarios; formulaba que porque hay 38 millones de latinos en
los Estados Unidos, este bloque tiene al castellano por lengua común...
ridiculez absoluta. La mayoría de los latinos si bien hablan
el castellano como primera lengua al llegar a los Estados Unidos,
muy pocos de sus hijos la preservan en la segunda generación
y prácticamente ninguno después de la tercera. La
lengua oficial es el ingles y la gente se adapta a la lengua nacional,
así como nuestros inmigrantes europeos se adaptaron al castellano
criollo. Si se está tan interesado en el imperio, que se
analicen sus errores y sus aciertos y no tanto las superficialidades
mal interpretadas. De imitaciones fútiles y mal comprendidas,
nos quedó el desastre económico y cultural de los
90's que por creer que comíamos hamburguesas y teníamos
un peso paralelo al dólar ya habíamos entrado al primer
mundo. El desbarajuste fue colosal, porque la marginación
de la política frente al mercado es un proyecto que va directo
al abismo. El error no es exclusivo de la Argentina, el tema es
que nosotros fuimos uno de los que más tomamos de este tipo
de dosis recetada por el FMI.
Inclusive al imperio le
llegará un contexto similar si no hay un golpe de timón.
Estados Unidos está sufriendo un descalabro interno sin precedentes
y los números algunos los visualizaban antes de la crisis.
La falta de alternativa política en estos pagos del norte
es angustiante, pero nada de esto se traduce analíticamente
en nuestros periódicos criollos. Muchos aquí opinan
que candidatos demócratas como Howard Dean o John F. Kerry
son ejemplos de la falta de alternativa a la hegemonía de
la derecha republicana que Bush está liderando. Los dos son
candidatos moderados, sin liderazgo político manifiesto hasta
el momento. Y de continuar en esta dirección, la crisis se
acentuará y los años de políticas exteriores
impredeciblemente unilaterales continuarán. La verdadera
pregunta que serviría analizar sería ¿cómo
nos afectará a nosotros esta realidad mundial?