El Espiritismo
en la Argentina, Cosme
Mariño y el relato de los orígenes del espiritismo criollo.
Por Fabián Banga
En 1963, la editorial
Constancia edita una nueva edición del para aquellos tiempos
agotado libro El Espiritismo en la Argentina del célebre
espirita Cosme Mariño. Esta nueva edición, agrandada
con más notas y referencias, continúa el hilo histórico
narrativo escrito primeramente por Mariño, que va desde los
orígenes del espiritismo en la Argentina
en el año 1870 hasta 1924. La nueva edición
se extiende hasta el año 32, haciendo minuciosa descripción
de los últimos años de Mariño y de los prósperos
sucesivos años de la organización. El libro no sólo
es un aporte rico para entender los orígenes de este movimiento
en la Argentina, sino que es una ventana a los acontecimientos culturales
de la época. Es éste una muestra de una parte de nuestra
historia que, salvo por algunos aislados ejemplos, ha sido prácticamente
discriminada del repertorio académico. El libro relata de una
forma meticulosa eventos pertinentes a este tema y el constante debate
que Mariño y su grupo mantuvo con pensadores de ideas materialistas
que negaban las creencias espiritas. Es más que un testimonio
personal, de hecho es un ejemplo de las dinámicas presentes
en los comienzos de la construcción de la intelectualidad nacional.
El espiritismo criollo
en sus orígenes
La finalidad del libro
es indudablemente de documentar ejemplos concretos de cómo
la corriente espirita se fue desarrollando en la Argentina. Mariño
abre el trabajo explicando que el espiritismo llega a la Argentina
en el año 1869 o 1870 de la mano de un español, Don
Justo de Espada, oriundo de Málaga (Mariño, p.8)(1).
Le atribuye Mariño un profundo espíritu científico
y voluntad de hacer estudios sobre el tema basados en hechos empíricos
e investigación metódica.(2)
Cuenta que en sus comienzos, las secciones que tenían como
fin comunicarse con los espíritus tenían resultados
triviales, pero poco a poco, de una forma organizada, se fueron creando
centros que tenían como fin promover la doctrina espiritista
y promover el estudio de estas ideas con la ayuda de personas preparadas
para hacerlo. Estos primeros espiritistas, según Mariño,
eran fervientes lectores de la obra de Allan Kardec, el pensador espiritista
francés que, por lo que podemos ver, fue el pensador que influenció
al espiritismo en la Argentina. La doctrina espiritista tomó
mucho auge en sus comienzos y, según sabemos, el ambiente que
los rodeaba se caracterizaba por una preocupación de mostrar
que su doctrina no era una simple creencia sino que estaba basada
en hechos científicos. Para el año 1885, según
Mariño, ya había 8 centros en la Capital Federal, 5
centros en la provincia de Buenos Aires y 8 en el resto del país
(Mariño, p.100).
Los integrantes de
las filas del espiritismo según Mariño eran personas
preparadas que planteaban ideas que, por lo que veremos a continuación,
debatían con otros personajes de la jerga intelectual argentina
de aquellos tiempos. Mariño describe detalladamente una sucesión
de debates que se realizaron en los periódicos de la época
entre diferentes intelectuales, algunos a favor del espiritismo y
otros en contra de éste. Entre los integrantes de las primeras
filas del espiritismo se encontraba un ingeniero, de nombre Rafael
Hernández, hermano del escritor del Martín Fierro.
Este personaje educado, de cierta importancia en la jerga de Buenos
Aires(3),
se entabló en un debate muy conocido en Buenos Aires alrededor
del año 1884 con Alejo Payret, quien era profesor de Cursos
Libres del Colegio Nacional. La situación es reseñada
por Mariño de esta manera. El presidente Roca, enterado de
acalorados debates que se venían llevando en revistas y diarios
de la época, tales como los diarios El Sud América,
La Crónica y El Orden, le pidió a Payret
que diera una conferencia sobre el tema para enterarse de qué
había de verdad en todas estas creencias. La conferencia se
realizó y a tal asistió Mariño y Hernández.
En respuesta a ésta el ingeniero Hernández propuso responderle
en otra conferencia que se terminó realizando en el teatro
de la ópera el 30 de octubre de 1885. El 31 de octubre(4),
en el diario La Prensa, salió una nota refiriéndose
al evento que dice así:
Conferencia Espiritista" Hoy
á las 8 p.m. tendrá lugar en el teatro de la Opera la
conferencia espiritista que dá el señor don Rafael Hernández.
La comision estará
en el teatro de la una en adelante, para responder á los
pedidos de localidades, y como aquellos son considerables, se ruega
a los propietarios de éstas en dicho teatro, autoricen á
la comision para hacer uso de las mismas, caso que no las utilicen.
Las localidades sirven
á la vez de entrada."
La Comisión
(sic)(5)
Mariño comenta
en su libro que asistieron a la misma tres mil personas. La conferencia
se extendió desde las 10 de la noche a la una de la mañana,
con un intervalo en el cual se tocó música clásica.
Por lo que sabemos de las notas de Mariño, la conferencia se
basó en explicar las características que sustentaban
al espiritismo y por otro lado, se articuló una respuesta a
la teoría materialista reinante en la época, y pareciera,
era la línea a la que adhería Alejo Payret y sus jóvenes
seguidores del Club El Progreso. Mariño transcribe una
pregunta y replica generada por uno joven a Hernández, que
agregamos aquí para ejemplificar el debate que los espiritistas
tenían con los positivistas del momento:
"Señor
conferenciante: Haciendo uso de la autorización que usted
ha dado para hacer observaciones a su conferencia, y refiriéndome
a lo que usted acaba de afirmar de que la escuela positivista de
Comte y de Litré ha hecho bancarrota, me permito disentir.
La escuela positivista fundada por Comte es la que actualmente predomina
en el campo científico y hoy la ciencia es materialista,
pese al espiritismo, que según usted, se jacta de haberla
vencido.
" Hernández
contestó: Debo empezar por hacer, al distinguido joven que
me dirige la palabra, una observación amistosa. No existe
ciencia positiva alguna que sea atea, materialista o espiritualista.
La ciencia es el resultado de las investigaciones y experimentos
en la naturaleza por los amantes de la verdad. Las conclusiones
a que se arriba por estos estudios se llaman científicas,
siempre que sean llevadas por un escrupuloso método científico.
El joven a quien tengo el honor y la satisfacción de dirigirle
la palabra, al afirmar que la ciencia es materialista, niega al
hombre intelectual todo derecho para seguir buscando y descubriendo
la verdad fuera de la materia y al mismo tiempo es declarar que
el materialismo está basado en una verdad inconmovible, en
un dogma irreductible.
" Contesta el
joven estudiante: así es, Comte se ha basado en una verdad
inconmovible...
" Sí,
interrumpió Hernández, sí, efectivamente, el
átomo. Esa es la verdad irreductible que predomina en la
escuela positivista. Pero debo decirle al distinguido interlocutor,
que son los mismos corifeos de la escuela de Comte, llamada positivista,
la que se ha encargado de negar tan rotunda afirmación, declarando
que el átomo es incognoscible, lo mismo que el espíritu
y el concepto Dios. Comte no ha fundado nada positivo, pues el átomo
que presenta como principio elemental de la materia, no se podría
sujetar al examen de los sentidos y sólo se acepta como una
hipótesis. Lo que en realidad Comte ha enseñado a
los amantes de la ciencia, es a valerse del verdadero método
científico, pero ni esto mismo es invención de Comte,
pues ya mucho antes que él, el método científico
lo inventaron Bacon y Descartes que son los verdaderos maestros
de las ciencias modernas.
" El joven estudiante
observa: Pero de todas maneras, entonces la ciencia materialista
no ha hecho bancarrota.
" Si, ha hecho,
contesta Hernández, pues los sabios de la escuela positivista
inglesa, llamada la escuela espiritualista, Stuard Mill y Groote
entre otros muchos, declaran que no es posible sostener racionalmente
que se ha llegado a descubrir en una forma positiva el principio
material como base de la ciencia positiva, puesto que el átomo
entra en los fenómenos incognoscibles. El joven a quien contesto,
debe leer a los corifeos de la ciencia positivista como Tyndale,
Spencer y hasta el mismo Schopeñauer; ellos le van a informar
detenidamente que el sistema positivista de Comte no tiene base
científica ninguna y que no se trata de otra cosa que de
una mutilada y deficiente metafísica." (Mariño,
p.96-97)
El joven que debate
con Hernández pertenencia al club El progreso, una organización
de señores aristócratas de la época partícipes
de los últimos estudios científicos de la época.
A modo de conclusión
También el libro
incluye innumerables anécdotas de casos, fenómenos y
conversaciones que el autor presenció personalmente o recolectó
por conversaciones con otros interesados por el tema del espiritismo.
La temática que se repite insistentemente es la de ofrecer
el ejemplo de un fenómeno paranormal y una explicación
al fenómeno que ronda entre el preconcepto de que ciertos misterios
como la existencia de fantasmas y de espíritus y la comunicación
con estos es posible y de que estos espíritus actúan
en nuestro mundo valiéndose de las reglas del mundo material.
Para ejemplificar esta idea, cito un párrafo del texto de Mariño
en donde se describe la curación por parte de unos espíritus
de una niña que sufría de un mal que le impedía
desarrollarse.
El hecho es que, cuando
menos se pensaba, la niña arrojó de sí,
por las vías naturales,
un pequeño manojito de hojas de laurel atado con un hilo.
Este manojito, según refirieron los espíritus, estaba
alojado en el estómago desde que la niña tenía
diez o doce meses de edad a
la sazón contaba alrededor
de ocho años. Dijeron, además, que este mal habría
sido causado, valiéndose la persona que lo hizo, de la magia
negra. Preguntado el espíritu por el señor Senillosa
de que si efectivamente
se podía dañar a una persona por medio de magia negra,
el espíritu contestó que sí que era posible,
pero que no era un hecho que fuera tan fácil efectuarlo como
muchos creían. Tenían que reunirse una porción
de circunstancias, tanto en la persona actora como en la víctima;
este hecho cuando se producía, tenía su causa y su
razón de ser en las personas que en el intervenían
y sobre todo que la víctima tuviera la mediumnidad suficiente
para ser dañada y existieran en el pasado justos motivos
para permanecer, la víctima, aislada y sin defensa de parte
del mundo espiritual y del material. (Mariño, p. 64)
La lectura de estas
explicaciones proponen una duda legítima: ¿Por qué esta
insistente dualidad presente entre explicaciones, ejemplos e incidentes,
que saltan entre un universo netamente paranormal a incidentes que
responden al mundo de la medicina y ciencia convencional? ¿Por qué
agregar que la niña despide un manojito que "según refirieron
los espíritus, estaba alojado en el estómago desde que
la niña tenía diez o doce meses de edad" sabiendo que
la explicación es físicamente improbable? Y si el manojito
es una referencia alegórica de un hecho netamente espiritual
¿por qué no hablar de tal situación obviando las explicaciones
poco científicas y planteando el fenómeno en el campo
netamente espiritual lo que lograría una eficacia mayor en
su redacción e interpretación del texto? Es decir, ¿por
qué explicar un fenómeno paranormal con las leyes netamente
físicas? Este estilo de redacción y lógica explicativa
voy a proponer que se origina por dos razones. Por un lado, son el
eco del discurso reinante en el campo espiritista de la época.
Si uno lee la obra de Allan Kardec (por ejemplo El Libro de los
Médium o El Libro de los Espíritus) nota
esta típica e inconfundible línea discursiva. Estas
ideas partirán de una cosmogónica compartida por los
grupos espiritas la cual estaba poblada por diferentes universos y
no una dualidad de espacios distintos, el espiritual y el material.(6)
Esta multiplicidad de espacios permite la lógica de basar la
descripción de los fenómenos dentro de un espacio irreductible
de reglas naturales que estarán asociadas con la interpretación
netamente empírica y no con la abstracción del fenómeno
del contexto que se presenta. Son en este contexto ideas muy cercanas
a las positivistas, por irónico que esto parezca. Estas ideas
enfatizaban en la metodología científica, que el positivismo
opinaba que eran el único camino para llegar al conocimiento.
La adquisición del conocimiento por medio de los sentidos,
era también una idea compartida por el otro gran positivista
de la época, el filosofo checo Ernst Mach
Otra explicación
que no contradice a la primera
es que indudablemente existía
una preocupación evidente por parte de Mariño de darle
a su texto un aire científico y explicativo acorde al discurso
materialista y positivista del momento. Si bien Mariño fue
un gran luchador en contra de este discurso materialista reinante
en Buenos Aires, entendía perfectamente que un discurso que
no entrara dentro de los parámetros "académicos" de
la época no podía tener ningún éxito en
el espacio académico. Otro ejemplo de esto es la constante
realización de conferencias que tenían la finalidad
de rebatir anteriores conferencias propuestas por las líneas
contrarias al espiritismo. Dentro de estas líneas se encontraba
la Iglesia católica, la cual se presentó monotemáticamente
contraria a las ideas espiritas.
Para terminar, el trabajo de Mariño
es no sólo un documento importante que nos permite saber de
las "otras" propuestas presentes en los orígenes de la intelectualidad
argentina a fines del siglo XIX, sino que es un documento de la lucha
ininterrumpida de estos pioneros del espiritismo en la Argentina.
El trabajo es también una ventana a la vida de este infatigable
militante espirita que llevó sus ideas, junto a sus compañeros
de lucha, hasta las últimas consecuencias. Dirá el diario
La Nación en un articulos referido a su muerte: "Era,
pues, entre nosotros, un caso único o poco menos, y era un
caso ciertamente admirable por la fe y por la tenacidad, ya que realizaba
su obra dentro de un medio sin duda poco propicio para la expansión
de sus ideas."(7)
Quizás en el testimonio de esta tenacidad, se encuentre un
espacio de discusión y preocupación mucho más
rico y documentativo que cualquier experiencia paranormal.
Notas
(1).- Mariño
Cosme, El Espiritismo en la Argentina, Editorial "Constancia,
Buenos Aires, 1963
(2).- Esta insistencia
en el estudio empírico y académico de los fenómenos
llegará hasta la obsesión en el trabajo de Mariño.
No faltan ejemplos de fenómenos que Mariño considera
supercherías. No quita esto que todo el texto esté nítidamente
dedicado a proponer la causa espirita como una verdad, llegando en
algunos momentos a expresiones netamente subjetivas. La insistencia
en el campos académico se puede ver en la interminable descripción
de conferencias, debates y ponencias, las cuales son descriptas con
lujo de detalles y proponiendo lugar y día de ésta.
Quizás sea todo esto, la preocupación que tenia Mariño
por encausar el espiritismo más cercano a una ciencia que a
una simple creencia.
(3).- Mariño
en su libro se siente feliz de haber contado entre sus líneas
con una persona como Hernández. Lo consideraba un buen conferencista
bien preparado. "Rafael Hernández era el líder
que necesitábamos en esos momentos, de cruda lucha para, por
lo menos hacer que se nos escuchara, se nos respetara y no se cumplieran
las amenazas que siempre llegaban a nuestros oídos de impedir
toda manifestación publica que propendiera a explicar y propagar
el espiritismo.
(4).- Lo que
no sabemos es si la fecha está equivocada en el libro o si
simplemente el diario publicó el aviso un día tarde.
Sí es claro que tal evento existió y tuvo cierta repercusión.
(5).- La Prensa,
31 de octubre de 1885
(6).- "El universo
comprende la infinidad de mundos que vemos y no vemos, todos seres
animados e inanimados y todos los astros que se mueven en el espacio,
como también los fluidos que lo llenan." Bossero, Santiago
A., El Libro de los Espíritus, selección y comentarios
de la obra de Allan Kardec, Editorial Víctor Hugo, Buenos
Aires, 1963, p. 26
(7).- La Nación,
Don Cosme Mariño Su fallecimiento. 19 de agosto de 1927