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Existen múltiples mundos ahí afuera,
por Fabián Banga

Existen múltiples mundos ahí afuera, múltiples realidades que en algunos casos no serían tan foráneas que dudaríamos de su existencia si nos las describieran. Qué pensaríamos si nos comentaran que existe un mundo en el que amigos de años no se conocen cara a cara, ni siquiera conocen el tono de sus voces. Que pensaríamos si nos dijeran que los individuos de este mundo extraño habitan flotando en un espacio en el que su existencia y apariencia física es irrelevante y que para encontrarse necesitan controlar el factor tiempo, pero no el factor espacio. No estoy describiendo una historia escrita por Phillip Dick, sino el tan y al mismo tiempo poco conocido espacio del internet.

El Internet es un espacio paralelo que cuenta con miles y miles de habitantes. Personas que se conectan para intercambiar información, dialogar, escuchar música, ver videos o leer noticias en los diarios. La conexión al internet es prácticamente gratuita, y al mismo tiempo muy cara. En países desarrollados la conexión es muy barata; en países en desarrollo, como la Argentina, es cara; y en países subdesarrollados es prácticamente inexistente o muy cara. Pero lo más caro del internet no es el precio que uno paga para conectarse, sino el precio que uno paga para aprender a moverse en este nuevo espacio. Según algunas estadísticas, los habitantes del internet son generalmente hombres, de clase media y profesionales. Por supuesto que también hay mujeres que habitan el internet, pero su número es considerablemente menor que el de los hombres. No afecta mucho el factor de la raza, pero si el factor de clase.

Por ejemplo, los otros días se hablaba mucho del encarcelamiento del doctor Menem y se decía que hubo gran repercusión en los medios de comunicación mundiales. Esta afirmación es y no es acertada. Los mayores medios de comunicación en el internet dedicaron considerables espacios a la noticia. El New York Times, en el internet, describió los hechos en un articulos que se difundía en la tapa del diario. ABC tomo directamente el articulos de la compañía Reuters. La BBC prefirió darle más importancia a la imagen de Menem junto a su esposa, Cecilia Bolocco, que al tema judicial. Y así cada medio dedicó un espacio con diferentes enfoques. La realidad en la televisión fue muy distinta. Para continuar los ejemplos en los Estados Unidos, PBS, que es una cadena muy respetada aquí, no habló de la noticia. ABC le dedico un minuto. El resto prácticamente no hablo del tema o hablo muy poco. Esto marca las diferencias de espectadores en los diferentes espacios. Los espacios periodísticos en el internet, con sus características globales, le dieron más importancia que la televisión, porque para ser honestos, mucha gente en estas latitudes no solo no sabe quien es Menem, sino que tampoco sabe muy bien donde queda la Argentina. Esta realidad cambia drásticamente según desde el país del que se hable.

Pero no todo es tan global en el internet. En muchas oportunidades los temas netamente locales se vuelven intensamente el centro del debate y pasan a tener a la tecnología como un medio para representar los espacios familiares y cotidianos en la vida de los individuos. El sábado pasado, por ejemplo, me tocó vivir un fenómeno maravilloso, que fue seguir de cerca el partido de Instituto de Córdoba y Nueva Chicago en el internet. Nueva Chicago, nuestro equipo de mataderos, cuenta hace ya mucho tiempo con una gran hinchada virtual que se comunica por medio de una lista de e-mails. Estos integrantes se pasan información sobre el tan querido "torito" y utilizan no solamente la lista, sino también e-mails personales, un website y hasta un chat para charlar los partidos en directo. Los sábados la lista se vuelve intensa y los mensajes en el net fluctúan con expresiones tan nuestras, como: "dale torito", "aguante mataderos", "que grande el topo, vamos gomito, viejo!!!". Estas frases, existen en un espacio que se vale de las nuevas tecnologías, como el poder escuchar la radio en el internet o "charlar" con amigos en un chat virtual. Este sábado pasado me tocó escuchar el partido y palpitar los goles del torito, escuchando la radio en el internet y al mismo tiempo, con otros amigos, discutiendo el partido virtualmente. Uno en Canadá, otro en Suecia, Brasil, California, el dialogo en el "net" rondaba sobre el espacio local, era la representación del barrio para estos desparramados en el mundo, era gritar-escribiendo un participante de apodo "gotan": "dallleeeeeee dale toritoooooo", "GAIS" replicaba: "tengo q abrazarme con mi hija" y un tal "Roni" contestando: "que grande Chicago!!!" vía e-mail llegaba la frase de un tal "mike": "C H I C A G O SUBIO A PRIMERA" y "florbr" respondía: "CHICAGO TE AMO!!!!!!!!!!!!!!!!". Era solo el medio que se utilizaba globalmente, pero detrás de la tecnología estaba la gente, estaba la tradición, la familia, el barrio, sus calles. Todo en tecnologías del siglo XXI, pero muy en el barrio y en la historia, muy en el potrero, muy en esos colores verde y negro que tantos seguimos en otros tiempos, con la radio portátil sentados en la esquina de casa. En estos momentos mágicos, se reconcilian imágenes dispersas y se transforman en posibles. Reconciliaciones de opuestos, como una Pentium 4, conectada a una conexión DSL, y nuestro barrio allí en el sur, lo muchachos de la esquina, y la imagen de mi madre tejiendo en el patio.

Lo local resiste a la globalización pero no como lo imaginábamos, resiste no en una lucha de contradictorios, sino infiltrando los espacios y las tecnologías, y dándole a estos un toque único y personal. Como la canción del Luis Alberto Spinetta, que presagiaba a un capitán por el espacio, con una foto de Carlitos Gardel. Es así que el sábado fue un día normal en el resto del mundo; y en alguna esquina del gran net global, algunos de los muchachos y muchachas en el mundo gritaban por el torito. Uno podía palpitar, mirando muy atento en los chats y escuchando en los programas de realmedia, como el Topo convertía ese último gol. La gente gritaba en el net y en Córdoba, y en su grito elevaban cánticos virtuales, haciéndole llegar vía e-mail la noticia a los abuelos en el cielo, de que el torito ya era de primera.



 

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