Nanotecnología
por
Fabián Banga (09-17-03)
Es
evidente que las distintas ideología del siglo XX diseñaron
el mundo que hoy tenemos. La ideología fue un factor elemental
en la primera guerra mundial, como así también en la
segunda. La ideología fue un punto esencial en los avatares
de la guerra fría. Y hasta uno llegaría a pensar que
las características que desencadenaron esta cruzada norteamericana
en oriente tiene a la ideología como factor fundamental. Pero
si uno enfoca detalladamente las transformaciones del mundo presente
en los albores del siglo XXI, otro factor trascendental comienza a
tener una relevancia sin precedentes por la magnitud, las implicancias
y el dominio que éste propone: el tema de las nuevas tecnologías.
Y cuando
hablo de las nuevas tecnologías no me refiero a tecnologías
como el internet, que aún está en camino de ser desarrollada
plenamente en países como el nuestro. Me refiero a tecnologías
de vanguardia que en muchos lugares del mundo aún ni se ha
comenzado a enseñar o investigar en las universidades. Un de
ellas es la nanotecnología. La nanotecnología está
relacionada con la habilidad de manipular átomos y moléculas
para la construcción de materiales o máquinas. Lo interesante
y singular de esta área de la ciencia es que se mueve en mesuras
minúsculas, la medida es el nanómetro. En un metro entran
mil millones de manómetros; es decir, una milésima parte
del grosor de un pelo humano. Las posibilidades que presenta esta
nueva tecnología son inimaginables. Desde la construcción
de supercomputadoras del tamaño de un anillo, hasta nuevos
materiales, autos inteligentes, medicinas que reconstruyen tejidos,
y la posibilidad de construir alimentos en aparatos que hoy solamente
se ven en películas de ciencia-ficción. Pero los resultados
no se verán inmediatamente. Los expertos en estos temas proponen
que quizás los resultados significativos comenzarán
visualizarse a fines de siglo.
Pero
ya muchos países comenzaron a ver las posibilidades, y sobre
todo la rentabilidad de semejante tecnología, y comenzaron
con iniciativas gubernamentales que promocionan y motivan este tipo
de investigación. Así como el Reino Unido, Estados Unidos
está tomando la delantera. Más aún, regiones
como California han tomado un empuje y liderazgo tan claro que se
han formado espacios como el North California Nanotechnology Initiative;
sin quitar que también exista un National Nanotechnology Initiative
en los Estados Unidos en el ámbito nacional. The Small Times,
website de noticias sobre tecnología, en un artículo
de Ann Arbor el 12 de marzo del 2003, formula que es tan significativa
la aparición de esta tecnología que la National Science
Foundation proyecta que habrá un mercado de $1 billón
de dólares anuales solamente en nanotecnología para
el 2005. (*)
En este
contexto, más allá de cualquier realidad política
o partidista, la iniciativa de la administración del presidente
Kirchner de invertir más en las ciencias y las universidades,
es alentadora. Porque la universidad tiene que contar con una fuerte
subvención y apoyo del estado no sólo para la prosperidad
de la institución sino también para el progreso conjunto
de la sociedad. El mercado local tiene que entender esto también
y sincronizarse con esta realidad. En este entorno se podrá
visualizar claramente por un lado aquellas fuerzas del mercado que
buscan un proyecto fértil a largo plazo y que cuente con un
horizonte de bienestar nacional, y por otro aquellos capitales golondrina
que infectaron la Argentina de los 90s buscando ganancias rápidas
y poco sustentables. Estos nuevos horizontes moverán a la Argentina
a su camino tradicional de fuertes instituciones de estudios e investigación
que la caracterizaron tan claramente a mediados de siglo. Pero dentro
del marco de una universidad libre y no comprometida con el mercado;
sí interrelacionada con el mercado con una perspectiva sustentable
y con el bien común como meta.
(*)http://www.smalltimes.com/document_display.cfm?document_id=5641