[ home ] > articulos

De lo que no se sabe desde afuera y desde adentro.
Por Fabián Banga (02-04-03)

Los días continúan en estos pagos del norte y los ánimos se están comenzando a agriarse al ver que el tiempo pasa y el final glorioso no llega. El Clarín de Buenos Aires hoy miércoles mostraba las mismas imágenes desgarradoras que se podían ver en diarios como Página 12 y La Unión. Navegando el Internet hoy martes por la noche, el único diario norteamericano nacional que mostraba algunas de las terribles imágenes como la del hombre llorando frente a los ataúdes con sus familiares, es el New York Times que muestra a un bebe herido y a una anciana que lo está cuidando. En España el País ofrecía algunas viñetas pro pacifistas pero no más que eso. CNN y la BBC están evidentemente transmitiendo otro tipo de guerra, más detallada en los ataques y las posiciones. Foxnews continúa con su sutil discurso patriótico, las acusaciones de manipulación de información, por la tal cadena, muchos aquí las expresan abiertamente.

La gran crítica que se hace sentir en programas de análisis es que si bien la guerra es transmitida en directo con tecnología de vanguardia, las imágenes y narración de la guerra se han vuelto de alguna forma un gran "reality show". Por otro lado surge otra crítica de los analistas. Para estos la posibilidad que se le da a los periodistas de viajar con las tropas y transmitir la guerra en directo, ha creado un inevitable subjetivismo a la hora de narrar lo que se está viviendo. Esta dificultad de mostrar la guerra de una forma objetiva surge de la deuda que se crea inevitablemente entre los periodistas y el ejército que los protegen y acompañan en momentos de tanta tensión y peligro.

Lo que es indudable es que la imagen televisiva en los Estados Unidos está bajo la presión de tensiones de todo tipo. De una forma directa o indirecta se está produciendo un resultado que es indudablemente muy distinto al que se puede ver en otras latitudes del planeta. La idea de lo ideológico aparase indiscutiblemente presente. Pero ideológico en términos que usaría Althusser cundo decía que la ideología expresa un deseo, una esperanza y una nostalgia, en lugar de describir una realidad. Lo que se puede ver es una realidad televisiva que estaría más bien relacionada con lo que los norteamericanos tendrían que ver como "normal", en lugar de una documentación directa y lo más objetiva posible. Esa expectativa predigerida en lugar de transmitir lo inmediato está creando una burbuja sofocante que indudablemente explotará si las cosas no cambian rápidamente y el publico no presencia el final esperado. Este final está asociado a ideas que se construyeron antes de la guerra y que responden a la complejidad de la realidad norteamericana. Algunas de estas ideas eran que la guerra duraría días, que el pueblo iraquí se levantaría en armas contra el dictador y que las tropas americanas serían recibidas como liberadores y no como invasores. Al no darse estas expectativas construidas antes del la campaña de una forma inmediata, un ataque a Iraq que es evidentemente abrumador y que tarde o temprano terminará con el triunfo aliado, se está volviendo una situación asfixiante por la lentitud de los resultados.

Pero tampoco la realidad de los medios es una censura descarada que no permite ver nada de lo que está pasando. La critica está presente y si bien no hace titulares en los medios masivos por miedo de dar un mensaje antipatriótico, espacios de remarcado prestigio hacen críticas que serían impensables en otras regiones del mundo en momentos como estos. Un ejemplo es la opinión de Michael Moore el reconocido documentalista y escritor que acaba de ganar un Oscar. Su opinión se puede leer libre y estruendosamente en su website: http://www.michaelmoore.com que según el escritor recibe 20 millones de visitas por día. Algo que ni la Casa Blanca puede disfrutar. Otro ejemplo de esto es un articulos del New York Times del 30 de marzo en el que se hacía un agudo análisis del tipo de población que integra las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Por ejemplo, se indicaba que de los 28 soldados que habían muerto hasta el día en que se había escrito el articulos, 20 eran de raza blanca, 5 de raza negra y 3 de origen hispano. Lo que refleja una división más o menos equitativa de los porcentajes étnicos enrolados en el ejército y presentes en la sociedad en general. Por otro lado, solamente uno de ellos pertenecía a una familia de clase alta y también sólo uno había terminado sus estudios en una casa de estudios prestigiosa. El articulos continúa en un largo y detallado análisis de la tendencia de muchos jóvenes de la clase trabajadora que al no ver una salida laboral viable y digna, terminan enrolándose en el ejército con la esperanza de crear para ellos un futuro mejor. Hay que recordar que después de Vietnam, la realidad del ejército norteamericano cambió drásticamente al crear una incorporación a las fuerzas voluntaria en lugar de obligatoria como era anteriormente. En tiempos de paz uno aceptaría que el entrar a las fuerzas armadas para hacerse una carrera u oficio es un buen negocio; caso evidentemente contrario se presenta en momentos bélicos como éste que nos toca vivir. Por tal razón, poco se estima que la motivación de estos soldados que hoy están peregrinando hacia Baghdad tenga en mente algún tipo de intención de invadir un país tan remotamente lejano geográficamente y culturalmente de su barrio natal en los Estados Unidos. El articulos de Halbfinger y Holmes(*) en el New York Times online termina con la opinión de una reservista de Columbus, GA, que menciona al soldado que tiró una granada contra sus propios compañeros al comienzo de la invasión. La pregunta que se hace la reservista al final del articulos es: ¿cuántos como este caso habrá en estos momentos en el medio del desierto marchando hacia la capital iraquí?

 

(*) http://www.nytimes.com/2003/03/30/international/worldspecial/30DEMO.html



/ e-mail / berkeley, ca
/ visitas