Del
"ártico al antártico"... en tus sueños!
Por Fabián Banga. (03-05-03)
Por
suerte, el termómetro político nacional pareciera pronosticar que el
futuro de la Argentina no será gobernado por un proyecto engendrado
en las profundidades del armatoste neoliberal. Cuando el lunes pasado
la bolsa argentina se desplomaba prediciendo la imposibilidad de que
uno de los dos candidatos neoliberales llegara al poder, más de uno
aquí sacó la sidra que tenia en la heladera. Si el mercado rechaza lo
que viene, quizás, es un buen pronostico.
Es
una gran suerte porque de haber llevado este barco maltrecho a aguas
tan deshumanizadamente turbulentas, la desolación sería total. Más aún,
sería por sobre todo un aislamiento del mundo y un paso al costado de
la historia. Que el neoliberalismo ha fracasado, no es novedad, la novedad
es la propuesta alternativa y la reconstrucción del mapa geopolítico;
más ahora que los Estados Unidos han quedado aislados no solamente en
lo político sino en lo económico por las consecuencias de la gran crisis
mundial. Crisis, que valga la aclaración, comienza en lo local y se
expande hacia todas direcciones. La influencia que ha tenido la recesión
económica americana (no declarada) en los mercados europeos se hace
sentir desde ya hace algunos años. En California, por ejemplo, el desempleo
llega al 6% y roza el más alto en 20 años (6.2%), cifra que en lugares
como el Silicon Valley, epicentro de la revolución
informática, trepa al 8.4%. En los últimos tres meses se perdieron más
de medio millón de empleos y la creciente y desolada presencia de los
"homeless" (gente que vive en la calle) se hace notar con más intensidad en las
grandes ciudades. A tal punto llega el problema de desempleo en California
que en un noticiero de la cadena ABC daban ejemplos de personas, en
su mayoría profesionales, que hasta pensaban en emigrar a otros países
en busca de trabajo. Para muchos, que logre Bush su reelección es una
probabilidad remota. Se repetiría lo ocurrido con su padre que por más
que ganó la Guerra del Desierto, el tema de la economía maltrecha le
hizo perder la reelección. El problema que va en contra de esta predicción
no es la falta hasta este momento de candidatos alternativos. Pero ya
algunos nombres comienzan a salir a flote y la necesidad de un golpe
de timón juega a favor del nuevo candidato que saldrá seguramente de
la centro izquierda demócrata. De ahí que la mira de todo el mundo aquí
no esté en la política exterior, sino en la interior, ya que las fechas
de elecciones se acercan a pasos acelerados y la lucha se ha desplazado
a lo local. La administración de Bush no cuenta con todas a favor. Las
declaraciones presidenciales del triunfo bélico en Irak, que hoy pasaron
casi desapercibidas en California, no quitan que el 61% de la gente
crea que la administración se ha vendido a las corporaciones. El triunfo
de la reelección se presenta cuesta arriba.
Esto
tan remoto en el norte, nos afecta a nosotros directamente. Washington
no está para dar ayuda a nadie, y distantes están los tiempos de un
Clinton desembolsando una cifra sideral para ayudar a México. Las pasadas
elecciones en Buenos Aires pasaron prácticamente inadvertidas, como
así pasaron todas las otras presentes en este año. De ahí que el horizonte
argentino tenga que ser analizado tomando una premisa inamovible: el
futuro está en lo regional. Una alianza con Brasil, para la futura administración
de Buenos Aires, es una jugada no sólo estratégica sino fundamental.
Una Sudamérica consolidada en proyectos concretos propondrá una voz
sólida para la región. Una Argentina golpeando las puertas de Estados
Unidos, es un ocaso inminente porque la gran aldea del norte no está
como para ayudar a nadie en estos momentos y en su lista de urgencia
no aparece el ALCA, o el nombre "Argentina", en ninguna parte. Por más
que el presidente norteamericano lo quisiera, las presiones internas
por ver soluciones inmediatas a la profunda crisis económica que se
está viviendo en el coloso del norte, patean este proyecto a un futuro
que no es inminente. Esto, creo, lo visualiza hasta el más inexperto
en política internacional. Más aún, se tendría que entender que la obtención
de una alianza con el imperio no parte de la voluntad de Buenos Aires,
sino de Washington. Si la Argentina fuera un país estratégico para Estados
Unidos, ya seriamos parte del NAFTA hace años, lo queramos o no.